¿Por qué encontré un pedazo de México en Portugal?

Fue en 2015. Estaba de visita en Oporto por motivos de trabajo. Me encontraría con varios amigos para empezar un proyecto digital y escogimos la ciudad portuaria lusa porque nos quedaba bastante cerca, y luego teníamos eventos en España. En mi caso, había asistido pocas veces a Portugal. Era la ocasión perfecta.

Sin embargo, lo que parecía el descubrimiento de un nuevo escenario de la industria pornográfica, fue en realidad un re-descubrimiento de otra industria, y cómo su desarrollo ha contagiado a países tan distantes. Y es que el porno mexicano hace rato que trascendió fronteras, y en las ciudades de Portugal son quizá más queridos que los videos hechos en sus propias callejuelas. Ahora, los motivos.

En Portugal adoran la pornografía amateur

“Si dos novatos teniendo sexo no logran despertar tu curiosidad, definitivamente has nacido sin curiosidad”, me comentaba Fàbio, residente de Oporto y quién nos hizo de albergue por esos 4 días. Pero, lo curioso de todo esto es que en tierras lusas no se realiza mucha pornografía, ni en productoras profesionales ni en una pareja que enciende una cámara aficionada. Se hace muchísimo menos porno del que se consume.

Mucho más curioso es el hecho de que les encanta el porno amateur, categoría donde México es de los mejores, si acaso no el mejor país en la realización de videos pornográficos de aficionados.

Conexión Latina

Aquí en Europa no tenemos mucho conocimiento de la industria pornográfica de América, exceptuando a Estados Unidos. Pero lo cierto es que hay otros 20 países en donde se realizan videos pornográficos y algunos echarían por tierra cualquiera de los Made in USA.

Pero con México es diferente. El otro día visitaba Oporto y me sorprendía. Pero también pasa en Sudáfrica, en Chile, en Venezuela o en Hong Kong. El cine erótico mexicano tiene un sello que lo ha logrado posicionar en todo el mundo, y rápidamente.

¿Es el porno mexicano el epicentro de la pornografía amateur?

Si consideramos al este de Europa como el epicentro de la pornografía prepagada (sexo por dinero) y a Estados Unidos como el “sueño americano” del porno (mujeres que parecen diosas a merced de hombres ordinarios), ¿podríamos considerar a México como la meca del porno amateur?

Según mi modo de ver y mi experiencia, sí. Al menos es la industria que mejor ejemplifica lo amateur, no sólo en los actores (que son completos desconocidos), sino en los argumentos.